Descubre cómo detectar la corrosión electrónica, qué NO hacer si la sospechas y cuándo llevar tu equipo a un especialista.
Casi nadie piensa en la corrosión cuando habla de electrónica. Se asocia al hierro oxidado, no a un ordenador. Pero los circuitos también se oxidan, y lo hacen sin hacer ruido: cuando el equipo falla, el daño lleva tiempo avanzando.
Qué es la corrosión electrónica
Es la degradación química de los metales de una placa (pistas de cobre, contactos, patillas de chips) por la acción de humedad, líquidos, salinidad o residuos. Los productos de la corrosión no conducen bien, o conducen donde no deben, y generan fallos que van de lo intermitente a lo definitivo.
6 señales de que puede haberla
- Manchas verdes, azuladas o blanquecinas en conectores, pistas o alrededor de componentes.
- Contactos opacos o negros donde antes eran brillantes.
- Residuos pegajosos o cristalizados, típicos tras humedad o líquidos.
- Olor extraño (agrio o a quemado) al abrir el equipo.
- Fallos intermitentes: reinicios, apagados, periféricos que van y vienen.
- Equipo que a veces enciende y a veces no, sobre todo tras un cambio de ambiente o una gotera.
Ninguna de ellas confirma por sí sola el diagnóstico, pero varias juntas son motivo suficiente para que lo revise un técnico.
Por qué ocurre
La corrosión necesita poco: una humedad ambiental alta mantenida, una gotera o un derrame que se secó sin limpiar bien, la cercanía al mar o equipos instalados en naves, cocinas o sótanos. Los residuos de azúcar, café o refrescos son especialmente problemáticos porque dejan restos conductores que siguen atacando el metal aunque parezca que todo se ha secado. También influye el polvo acumulado: retiene humedad y la mantiene pegada a la placa semanas.
Cómo lo abordamos en el taller
Primero se inspecciona la placa con aumentos para localizar el alcance real del daño. Después se limpia de forma controlada, se revisan pistas y contactos afectados y se sustituyen los componentes que no se pueden recuperar. Por último, se comprueba el funcionamiento y el equipo pasa por una segunda verificación antes de salir. Todo esto es trabajo de microelectrónica, no de «pasar un trapo»: por eso conviene no manipular la placa por tu cuenta.
Qué NO hacer
- No lo enciendas para comprobar. Con corriente, la corrosión acelera el daño y puede provocar cortocircuitos.
- No limpies con productos agresivos (lejía, disolventes, limpiadores domésticos). Pueden extender el problema y dañar componentes.
- No lo seques con calor directo (secador, radiador).
- No sigas usándolo «mientras funcione». Cuanto más tiempo pasa, más profunda es la corrosión.
Qué sí puedes hacer
- Apágalo y desconéctalo de la corriente (y retira la batería si es extraíble).
- Guarda el equipo en un lugar seco.
- Anota qué ocurrió (humedad, gotera, derrame, cambio de ambiente) y desde cuándo falla.
- Haz copia de seguridad de lo importante si el equipo aún enciende… solo si ya funciona con normalidad.
Cuándo NO merece la pena
Con honestidad: si la corrosión ha afectado a muchas zonas de la placa, a capas internas o a varios componentes críticos, el coste de la reparación puede acercarse al de un equipo nuevo, y en algunos casos no tiene arreglo. Tras diagnosticarlo, te lo explicamos con claridad para que decidas con datos. Diagnosticar un equipo requiere abrirlo y, como mínimo, cerca de una hora de trabajo en taller; si no aceptas el presupuesto, se factura el diagnóstico realizado y el transporte.
Cuándo llevarlo a un especialista
En cuanto veas señales visibles o el equipo haya sufrido humedad. Una limpieza especializada y la sustitución de componentes dañados, trabajando a nivel de microelectrónica, es lo que marca la diferencia. En Kilbytec recibimos equipos por mensajería desde toda España peninsular (excepto Canarias, Ceuta y Melilla) y enviamos un presupuesto claro y detallado antes de reparar nada.
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